
Cómo lograr que los hornos de secado Adelco permanezcan estables
Si alguna vez has trabajado con hornos de secado Adelco, sabrás cuánto esfuerzo implica su uso. Se trata de largos tramos de horno, y lo último que se desea es que haya zonas frías en medio del horno, ya que eso podría arruinar toda una carga de piezas. Es un verdadero problema.
Para solucionarlo, utilizamos lámparas de tipo IR con filamentos de tungsteno. Pero no se trata solo de elegir la lámpara adecuada; también es importante asegurarse de que el calor se mantenga constante desde el primer hasta el último centímetro del horno.
El desafío de la potencia
Lo cierto es que no basta con aumentar la potencia de las lámparas con la esperanza de que todo funcione bien. Eso solo llevará al desastre. Nos enfocamos en equilibrar la tensión y la potencia para mantener la densidad de calor bajo control. Al utilizar sistemas de alta tensión, reducimos la corriente que pasa por cada lámpara. De esta manera, los cables no sufren estrés y no hay descensos de voltaje al final de la línea.
Una advertencia importante: Si utilizas una lámpara de 2500 vatios, es necesario que el sistema de refrigeración funcione correctamente. Si el calor se acumula demasiado alrededor de los conectores, estos se dañarán. Y nadie quiere tener que reemplazar conexores en medio de un turno de trabajo.
¿Qué hay dentro de la lámpara?
Utilizamos cuarzo de alta pureza para proteger los filamentos de tungsteno. En estos sistemas Adelco, contamos con un ciclo de halógeno. Básicamente, este proceso permite que el tungsteno vuelva a formar parte del filamento a medida que este se desgasta. Esto evita que el cable se adelgace y se rompa prematuramente. Además, estas lámparas son compatibles con conectores estándar como R7 o Sk15. Solo hay que conectarlas y seguir trabajando. Es rápido y sencillo.
Hacer que funcione en la práctica
El mayor enemigo en los hornos de secado largos es la “deriva térmica”. Nuestras lámparas IR utilizan radiación de onda corta, lo que significa que el calor afecta directamente a las piezas. Es mucho más rápido que esperar a que el aire caliente circule.
Pero hay un problema: la radiación de onda corta es muy intensa. Si la cinta transportadora funciona lentamente, las piezas podrían quemarse. Por eso invertimos tiempo en ajustar la distancia entre las lámparas y las zonas de alimentación, para que el calor llegue exactamente al centro de las piezas en cada momento.